Cuando buscas cómo motivarte, lo primero que te aparece es: Ponte un reto a largo plazo que sea alcanzable.

¿Alcanzar lo alcanzable?

¿Qué hay de reto en eso?

A mí, personalmente, lograr aquello que sé que con algo de esfuerzo y dedicación voy a lograr, no me motiva en lo más mínimo.

Me motiva lo que sea realmente difícil de lograr.

Ojo, ubiquémonos, un tipo de 56 años con alta predominancia de fibras lentas como yo, no me voy a proponer correr un 10 k en 30 minutos, eso es imposible.

Pero les cuento una historia.

Hace tres años, fines de 2018, por razones personales me encontraba sin entrenar y muy excedido de peso, 117 kilos marcaba la balanza.

Ahí me propongo que nueve meses después iba a correr una de las, sino la más, dura de las ultra maratones de América del Sur, la Ultramaratona dos Anjos , 235 km con 5680 metros positivos en unas 36 horas, ella tiene un tiempo límite de 60 horas, el récord del circuito es de 30 horas y solo la mitad de los que largan la completan a tiempo.

Ya dos veces la había hecho en poco más de 50 horas así que sabía a qué me enfrentaba.

Para ello me propuse bajar 30 kilos de peso en 8 meses, adopté la dieta Circadiana, ordené mis comidas casi casi a rajatabla y bajé unos 4 kilos por mes.

Ahora, bajar peso nunca fue el fin en sí mismo, era solo un medio, algo que simplemente debía hacer para lograr mi objetivo y por tanto nunca costó cumplir.

A la vez, comencé a entrenar. Como me tengo por buen entrenador, me tracé un plan duro.

A medida que les sacaba peso a los músculos los hacía hacer fuerza, eso me llevó a mejorar mi condición física muy muy rápido, y lo testeaba tres veces a la semana.

Todos mis fondos, cortos o largos terminaban en un repecho de unos 400 metros a la entrada de la ciudad donde vivo.

¿Cuál era la historia con esto?

Día por medio tenía un reto.

Subir ese repecho cada vez más rápido.

Fui pasando de caminar la mitad a trotarlo todo, luego a lograr correrlo, hasta que al final lo subía en modo sprint y aun los últimos 100 metros eran a morir.

Cada día por medio me enfrentaba a él de dientes apretados, voy a poder contigo un poco más que antes de ayer.

Nueve meses después estaba en esa línea de largada.

Había pasado de usar remeras XL a usar M.

De no poder hacer 2 km trotando muy suave sin tener que caminar a correr fuerte 4 horas sin problema.

Después la historia no termina bien del todo, a las 17 horas de carrera llevaba 112 km y las tres cuartas partes de la altimetría hecha, bajando de la montaña en un tramo muy roto con una pendiente de 60 grados me caigo y me lastimo la rodilla, no pude recuperarme y debí abandonar, en ese tramo no hay asistencia, así que luego de muchas maldiciones y hasta de llorar de impotencia, simplemente bajé de la montaña muy lento , al punto de demorar 8.30 horas para hacer 5 km, bajé disfrutando la noche en la montaña y con la seguridad de que podría haber logrado mi objetivo de no mediar la caída.

Por delante quedaba solo recuperarse y volver a intentarlo la próxima.

Todo muy lindo, pero a qué viene tanta historia dirás.

A lo del principio.

A lo que te dicen cuando preguntas sobre motivación para entrenar y como ser constante en tus entrenos.

Ni fácil ni rápidamente alcanzable.

Ponte un objetivo que te cuestione.

Búscate un buen entrenador, él sabrá guiarte para lograrlo, te ahorrará tiempo, dinero y la posibilidad de lesiones y hasta de que abandones

Pregúntate que debes hacer para lograr ese objetivo y ponte eso no como reto sino como un simple camino a recorrer.

Recargá tus ganas cada día enfrentando ese repecho final.

Disfrutá cada maldito metro más que logras correrle, cada segundo que logras bajarle.

Enamórate de él.

Porque él es el camino.

Y el camino es lo que te lleva a dónde quieres ir.